14 junio, 2021

Semáforo verde para Alberto Marrero y el Atlético de Madrid: la columna de Rodrigo Martínez

La jornada de este domingo 6 de junio, San Luis Potosí así como muchos rincones de nuestro país, vivió una jornada electoral, que en muchos casos cambió el rumbo político de municipios y estados.

Las repercusiones sociales, económicas y también las deportivas, cambiarán según el color que hayan tomado cada uno de los puntos de nuestro país. En el caso de San Luis Potosí, resulta inútil para un servidor, quien políticamente se declara neófito del tema, escribir sobre lo que pueda suceder socialmente, o en temas de infraestructura, seguridad, salud y cosas que son realmente importantes con respecto al cambió que se dio en territorio potosino tras el prácticamente cantado triunfo del Partido Verde en San Luis.

Pero ¿por qué escribir sobre el tema?

Porque, aunque parezca normal resaltarlo, en el deporte se verá reflejado este cambió, no hablo del deporte social, del deporte formativo, del deporte en las escuelas, las academias o de competencia individual y colectiva que el próximo dirigente del INPODE tendrá que poner en marcha con su nuevo plan de trabajo…eso es algo que esperamos que suceda, sea quien sea el que se siente en la silla de Avenida Himno Nacional esquina Coronel Romero.

No, hablamos de algo que ande como ande, sigue siendo el artículo preferido de los potosinos, es el gran amor de su vida sin importar el color que use, lo mal que lo trate o la incertidumbre que siempre le genere a su gente año tras año; por supuesto hablamos del Atlético de San Luis.

As bajo la manga

Para nadie es un secreto que Alberto Marrero en representación del Atlético de Madrid, lleva días, semanas y probablemente meses, negociando con distintos grupos de empresarios por la compra de la franquicia ante el poco éxito que han encontrado con el equipo desde su ascenso al máximo circuito. Sería tonto pensar que ante los números rojos que presenta la entidad rojiblanca, los españoles no tuvieran dudas sobre el futuro que les espera en México, cuando ya en este año tuvieron que desembolsar una multa de 120 millones de pesos para mantenerse entre los 18 equipos de la élite mexicana.

Por ello ante la incertidumbre de seguir perdiendo euros a diestra y siniestra (mucho por supuesto, reflejo de sus malas decisiones), el plan era vender al equipo. De esa forma aparecieron nombre y más nombres, hasta que Alazraki y Luthrow por fin le pusieron números e ideas, y entonces los ojos de Marrero se iluminaron ante la chance de por fin deshacerse del mal negocio, siempre y cuando todo cayera en sus pretensiones, algo que por lo visto no sucedió, de lo contrario ya se habría anunciado todo.

Muy posiblemente esta columna salga al aire, cuando se anuncie que al final el equipo se va a quedar como hasta ahora, bajo el mando de los colchoneros y con los mismos colores, el mismo mote, etcétera.

Y es que justo este 6 de junio le pudo dar a Marrero, Gil y compañía, una nueva oportunidad de ver que su apuesta por el fútbol mexicano no era tan mala, el triunfo del Partido Verde se puede ver reflejado en el devenir del equipo, ya que tomando en cuenta el estilo de gobierno del candidato virtualmente ganador en el estado, le dio a Marrero la posibilidad de no necesitar de socios, de no tener que vender, pues como en los viejos tiempos, es prácticamente un hecho, que parte de la agenda política del estado, será tener un equipo que compita, un equipo que divierta, un equipo del que se hable bien y más que de otros temas, una escuadra que de alegrías a los potosinos cuando más las necesiten, y seguro estoy, que no habrá límites en inyectar al equipo lo que sea necesario para que así suceda.

Y si, de esa forma, de rebote, “sin querer queriendo”, el Atlético de San Luis podría seguir siendo de Alberto Marrero, un chico que tiene todo para ser un gran directivo, un presidente que puede pasar a la historia de manera positiva, un dirigente que parece terminó ganando este 6 de junio… sin ser parte de los competidores.